BOXEO / OMAR NARVAEZ

“El que dice que me gana, que me enfrente”

El
Huracán, que en la noche del viernes, en el mítico Luna Park y ante el
mexicano Omar Soto, retuvo por decimosexta vez el título mundial mosca
de la Organización Mundial de Box, ataca a quienes dicen que alcanzó
esa marca porque sus rivales no tienen jerarquía. Y explica: “Yo busco
a los mejores, pero nunca nadie me hizo una oferta; y cuando nosotros
nos ofrecimos, no aceptaron”. También confiesa que a los 33 años
todavía no piensa en el retiro y que, si bien no se detiene en los
récords que consiguió, éstos son bienvenidos: “Por ahí llego a las 25
de Joe Louis, jaja…”

Por Andres Vazquez

Huracán sureño. Figurita repetida: Narváez festeja en andas. Detrás, su hija observa el momento.

Cada
campeón tiene un halo que lo distingue. Palma era un bohemio y
despertaba cariño. Monzón, un gigante que inspiraba asombro y
rendición. Locche, un hombre estilista dispuesto a la sonrisa. Omar
Narváez provoca respeto e invita a un silencio admirativo: “La verdad
de mi éxito está en el gimnasio, si yo hoy tengo dieciséis defensas de
mi título es porque nunca abandoné mis principios. Desde los 15 años
que trabajo para ser el que soy. El cinturón de campeón se debe llevar
en la cintura, no en la cabeza”, apunta el Huracán de Trelew, en el
vestuario del mítico Luna Park, donde recibe a PERFIL, minutos después
de derrotar al mexicano Omar Soto por nocuat.

De carácter inflexible, de voz temblona y firme, escucharlo hablar
al chubutense revela su conducta. Para las viejas generaciones, Narváez
es un oasis en medio del desierto boxístico argentino de los últimos
diez años; para los que vieron en blanco y negro a los ídolos, es la
posibilidad de ser contemporáneos de alguien que interpretó el manual
del buen gusto.

—Omar, ¿te tomaste tu tiempo para rematarlo o realmente Soto era bueno?

—Las dos cosas: me tomé mi tiempo para rematarlo porque resultó
más complicado de lo que pensaba. Por suerte cayó en el round 11 y no
se levantó.

—La verdad, ¿qué sentiste al ver el Luna Park con 11 mil personas?

—Cada vez que peleo en el Luna se me pone la piel de gallina,
por los monstruos que pasaron por acá… La primera vez, con Adonis
Rivas, estaba cagado, pero ahora no. El grito de “Huracán, Huracán” me
hace sentir invencible.

—¿Sos invencible o todavía no te probaste con los buenos?

—Vencí a todos; el que dice que me gana, que me enfrente, que se anime.

—¿Cuáles son tus desafíos?

—Por lo pronto, quiero seguir defendiendo mi corona y seguir
enseñando boxeo a los chicos de Chubut. Con Mario Das Neves y la gente
de Chubut Deporte estamos trabajando para fomentar el boxeo en la
provincia.

—¿Vas a seguir batiendo récords?

—La meta no es sólo eso, pero si sigo batiendo récords, bienvenido sea. Por ahí llego a las 25 de Joe Louis, jaja…

Los números impactan. Tras haber superado el récord de
exposiciones consecutivas entre los boxeadores argentinos (Carlos
Monzón lo ostentaba con 14), Narváez se convirtió en el campeón en
actividad que más años hace que tiene su corona (siete). Además, con la
victoria sobre Soto, pasó ser el púgil argentino con más peleas
mundialistas (17), relegando a Coggi y Laciar, que tienen 16. Si sigue
así, podría llegar a convertirse en el monarca mosca con más defensas
de la historia (quedó a dos peleas de las 18 retenciones que obtuvo el
tailandés Pongsaklek Wonjongkam).

—¿Cuándo les vas a dar el gusto a los que te piden que pelees con rivales de renombres?

—Yo siempre estoy dispuesto a pelear con los mejores, pero nunca
nadie me hizo una oferta, y cuando nosotros nos ofrecimos, no
aceptaron. Espero que alguien se anime, yo quiero a los mejores, coraje
y calidad no me faltan…

—¿Quién te gusta?

—Iván Calderón o Jorge el “Travieso” Arce. También me gustaría
subir a supermosca para enfrentar a Vic Darchinyan. Pero bueno, hay que
esperar porque tengo una muy buena oferta para defender en México
contra Víctor Zaleta (9-1, 8 nocauts).

Sucede que Narváez, en toda su carrera, no ha logrado aún el
reconocimiento internacional que merece, o al menos no ha llegado a una
exposición internacional que le significase una situación económica
holgada a la hora de considerar lo que se vislumbra como un retiro
cercano.

—Ya tenés 33 años, ¿el retiro está cerca?

—¿Qué…? No, hoy me di cuenta de que tengo muchas ganas de seguir
boxeando. Me tomaré una semanita para descansar y volveré al gimnasio
para preparar mi próxima defensa.

—Pero mirá que fuiste declarado súper campeón y tenés nueve meses para defender el título…

—El boxeo es mi pasión pero también mi trabajo, no puedo regalar nada. Los éxitos se consiguen con sacrificio…

Narváez, invicto con un récord de 30 triunfos (19 por nocaut) y
dos empates, ya superó la dimensión con que la prensa pueda juzgarlo.
Para él no hay pegadores peligrosos, ni jóvenes enérgicos, ni
exponentes experimentados; para él es lo mismo Puerto Madryn, París o
Buenos Aires. Porque a los grandes campeones los delata el estilo, la
personalidad y la conducta.

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